Pluma de ibérico a la miel

En esta familia, del cerdo nos gustan hasta los andares, según el viejo dicho extremeño. Además, como es omnívoro, creo yo que es por eso por lo que admite todo tipo de preparaciones dulces (sin pasarse) o saladas.

En este caso he utilizado una pluma, pieza muy jugosa que no suele ser demasiado grande, está entre 450/650grs., aunque como todo, dependerá del bicho, si es mucho más grande no es ibérico. Aunque es verdad que da lo mismo salvo por las propiedades médicas que pueda tener una y otra calidad, y claro el precio.

Por lo demás, lo que hay que hacer el guisarlo con cariño y ajustarnos a nuestro presupuesto.  

Ingredientes para 4 personas

  • 2 plumas de unos 500 grs., cada una
  • 3 cucharadas de miel
  • Zumo de una naranja y 1 limón
  • Una cucharada de hojas de tomillo o romero, lo que tengáis (si es fresco mucho mejor)
  • 1 copita de vino de guisar (yo uso al gusto, que es un poco amontillado y no arruina)
  • Aceite de oliva, sal y pimienta de molinillos

Elaboración

Hacemos el zumo de la naranja y el limón y lo mezclamos con la miel y el vino lo ponemos en un cazo y lo llevamos a ebullición hasta que reduzca un poco. Al retirarlo del fuego echamos el tomillo (o romero) y lo dejamos infusionar tapado.

Salpimentamos la carne, nos mojamos las manos con un poco de aceite y la masajeamos ligeramente.

Ponemos al fuego una sartén, la pincelamos con aceite y cuando esté caliente doramos la carne por ambos lados, la retiramos del fuego y la colocamos en una fuente refractaria. Bañamos la carne con los zumos reducidos e introducimos en el horno precalentado.

Si el horno está bien precalentado con 10/15 minutos de cocción tendrás suficiente, incluso la podemos tapar con papel de plata, pues la carne ya está dorada y evitamos que se nos seque la salsa.

Con el tiempo que doy, la carne quedará rosada por dentro y muy jugosa, si ese no es vuestro punto, podéis dejarla un poco más en el horno.

Sugerencias útiles:

Mi sugerencia para la guarnición de este plato, siempre serán unos pimientos asados.

Debemos poner sólo la mitad de la salsa en el horno, de modo que si se nos seca siempre tengamos repuesto, y si no se nos seca la añadimos al final.